Donald Trump regresó de su visita a China sin lograr avances importantes en temas como la crisis de Irán, la inteligencia artificial o la cuestión de Taiwán, según informes internacionales. La Casa Blanca indicó que Trump y el presidente chino Xi Jinping coincidieron en que el estrecho de Ormuz debe permanecer abierto para el flujo de energía, pero no se tomaron compromisos vinculantes para contener las ambiciones nucleares de Irán o evitar una escalada militar.

Estrecho de Ormuz y tensiones con Irán

Durante una conferencia de prensa conjunta en Beijing, Trump afirmó que él y Xi compartían preocupaciones sobre el programa nuclear de Irán y la necesidad de mantener abierto el estrecho de Ormuz. Trump agregó que la situación en Irán es “un poco loca” y “mala”. El comunicado de la Casa Blanca sobre sus conversaciones reflejó esto, indicando que los dos líderes “acordaron que el estrecho de Ormuz debe permanecer abierto para garantizar el libre flujo de energía”. Sin embargo. El Ministerio de Relaciones Exteriores de China reiteró su llamado a un cese al fuego y la reapertura inmediata del estrecho, según The Guardian.

IA y acuerdos económicos

A pesar de los callejones sin salida diplomáticos, Trump llevó un grupo destacado de líderes empresariales, incluido al CEO de Nvidia, Jensen Huang, quien se unió al viaje al último momento y podría haber logrado un acuerdo para la compra china de chips de inteligencia artificial H200. Amanda Hsiao de Eurasia Group señaló que la inclusión de Huang muestra el interés de Trump por ganar simpatías con Beijing, ya que esto podría representar una victoria importante para el comercio de IA y los mercados globales, según Asia Times.

Taiwán y estabilidad estratégica

Se informó que Xi advirtió a Trump sobre los riesgos de manejar mal la cuestión de Taiwán, un comentario que generó titulares en los medios estadounidenses. Críticos han sugerido que esto fue una advertencia sutil o una “trampa” para presionar al país para que se alinee más con los intereses de China. Sin embargo. Responsible Statecraft argumentó que el comentario no era nuevo: China ha insistido durante mucho tiempo en el potencial de conflicto sobre Taiwán y el papel que Estados Unidos juega en desestabilizar la situación actual mediante su política de una sola China y ventas de armas. Los dos líderes también discutieron la necesidad de “estabilidad estratégica” entre sus naciones, un movimiento que algunos temen pueda debilitar los esfuerzos competitivos de Estados Unidos contra China.

El regreso de Trump a Washington conllevará nuevos desafíos, especialmente con la crisis de Irán. Mientras sugirió que podría levantar sanciones a empresas chinas que compren petróleo iraní, también enfatizó que fue China, no Estados Unidos, quien cerró el estrecho de Ormuz. La falta de progreso concreto en Beijing pone de relieve la complejidad de las relaciones entre Estados Unidos y China y las limitaciones de la diplomacia de Trump en asuntos de seguridad regional.