El ejército israelí intensificó su campaña contra Irán, atacando instalaciones de almacenamiento de combustible en la capital, Teherán, según una fuente israelí. Estos ataques forman parte de lo que los funcionarios describen como la siguiente fase de la guerra, enfocada en interrumpir la infraestructura energética de Irán. Mientras tanto, los ataques de represalia de Irán contra naciones amigas de EE.UU. continúan, a pesar de las disculpas del presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, por ataques anteriores contra bases estadounidenses en la región.
Objetivos petroleros iraníes y posibilidad de tropas estadounidenses
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó en un mensaje grabado que Israel y EE.UU. han logrado ‘casi el control total’ del cielo iraní, con ‘muchos más objetivos y sorpresas preparadas’. Esta afirmación surge en medio de informes de que Irán está considerando un nuevo líder supremo para reemplazar a Khamenei, quien fue asesinado en los primeros días de la guerra. El cambio podría señalar un giro en la estrategia y la respuesta de Irán al conflicto.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, hablando sobre la situación actual, indicó que las tropas estadounidenses podrían ser desplegadas en Irán ‘posiblemente’ si hubiera una ‘muy buena razón’. Este comentario surge en medio de un aumento de tensiones y incertidumbre sobre la dirección de la guerra.
Ataques en el Golfo Pérsico y Líbano
A lo largo del Golfo Pérsico, varios países reportaron ataques aéreos y interceptaciones de misiles el sábado por la noche y el domingo temprano. El principal funcionario de seguridad iraní, Ali Larijani, criticó el enfoque de Trump, llamándolo un ‘atolladero’ para EE.UU., afirmando que el ‘error internacional’ de Trump ha dejado a EE.UU. ‘atascado en el atolladero de sus propios errores’.
En Líbano, comandos israelíes realizaron una incursión en una zona fronteriza, buscando los restos de un piloto desaparecido hace mucho tiempo. Según las autoridades libanesas, la operación resultó en docenas de víctimas. Además, un ataque israelí impactó un hotel en el centro de Beirut, matando a al menos cuatro personas y dejando a diez heridas. Esto marca un cambio con respecto a los ataques anteriores que se centraban principalmente en áreas controladas por Hezbolá.
Consecuencias regionales y evacuaciones
El impacto de la guerra se siente más allá de Irán y Líbano. En Kuwait, una ‘ola de drones hostiles’ atacó instalaciones de almacenamiento de combustible en el Aeropuerto Internacional de Kuwait, lo que provocó respuestas de emergencia. Arabia Saudita también reportó ataques con drones, destacando el alcance creciente de la guerra.
En Dubai, los edificios alrededor de la Marina de la ciudad fueron evacuados después de que escombros de interceptaciones de proyectiles dañaran la fachada de un rascacielos. Entre los evacuados se encontraban empleados de CNN. Mientras tanto, en Irak, dos drones con explosivos fueron derribados sobre la ciudad kurda de Erbil, con fuentes locales de seguridad confirmando el incidente alrededor de las 11 p.m. en hora local.
El rumbo de la guerra sigue siendo incierto, con declaraciones contradictorias de funcionarios iraníes que sugieren posibles divisiones internas. Aunque Pezeshkian expresó arrepentimiento por los ataques contra vecinos del Golfo, su oficina posteriormente reafirmó el compromiso de Irán con atacar objetivos estadounidenses en la región. Esta contradicción plantea preguntas sobre la cohesión de la liderazga iraní y su dirección estratégica.
A medida que continúa el conflicto, la atención se centra en lo que viene a continuación. La posibilidad de un nuevo líder supremo en Irán, junto con la posibilidad de un despliegue de tropas estadounidenses, añade capas de complejidad a una situación ya volátil. Con ningún final claro a la vista, la región enfrenta un período prolongado de incertidumbre y riesgo.
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